Con la risa partí piñas, me doblegaron los vientos
De una carrera desmedida contra mí de los míos
Carceleros de lo indomable, resortes podridos
De los hábitos y ordenes y tareas esgrimidos.
Provengo de una cepa extraña,
De flores que saludan el atardecer.
domingo, 23 de diciembre de 2018
Un solo atardecer colmaba mis ansias observando el vuelo de los vencejos
ylas golondrinas que se abría en
círculos sobre los tejados y azoteas. El color de la tarde rezumaba frescor y
una alegría punzante. La tarde se expandía en un latido que abría el cuenco de
las manos recogiendo el regalo del presente. Finalmente me sumergía en la
noche, un aleteo cálido, luminoso y secreto, seguía palpitando la música de las
bestias entre luces mortecinas y lejanas.